Recursos

Recursos para
familias

Acompañar a un hijo con dificultades del aprendizaje empieza por entender qué le pasa. Aquí encontrarás guías, artículos y respuestas a las preguntas más frecuentes.

Guías de apoyo

Recursos prácticos para entender mejor a tu hijo y saber cómo acompañarle en casa y en la escuela.

Cómo apoyar a tu hijo en casa
Estrategias concretas para los deberes, la lectura y la rutina diaria cuando tu hijo tiene una dificultad del aprendizaje. Sin agobiar, sin presionar.
Solicitar guía
Entendiendo la dislexia
Qué es la dislexia, qué no es, y cómo reconocerla. Desmontamos los mitos más comunes y explicamos qué pasa realmente en el cerebro de un niño con dislexia.
Solicitar guía
Comunicación con la escuela
Cómo hablar con el tutor de tu hijo, qué pedir, qué derechos tiene y cómo conseguir que el centro educativo sea un aliado, no un obstáculo.
Solicitar guía

Las preguntas
que nos hacen

Aquí respondemos a las dudas que más nos plantean las familias antes de contactarnos. Si no encuentras lo que buscas, escríbenos sin compromiso.

Niño leyendo con concentración
¿A qué edad se puede detectar una dificultad de aprendizaje?

Las primeras señales pueden aparecer desde los 4 años antes de que el niño empiece a leer y escribir de manera formal, se puede presentar dificultades en el habla y/o sustituciones de palabras. Sin embargo, el diagnóstico más preciso suele hacerse entre los 6 y 7 años.

Eso no significa que haya que esperar. Si tienes dudas sobre el desarrollo de tu hijo, lo mejor es consultar cuanto antes. La intervención temprana marca una diferencia enorme en los resultados.

¿Cuánto dura el proceso de evaluación?

El proceso completo de evaluación consta de 5 a 6 sesiones de aproximadamente 120 minutos cada una. Tras las sesiones, elaboramos un informe detallado y organizamos una reunión de devolución con la familia para explicar los resultados.

En total, desde la primera cita hasta la devolución del informe suelen pasar entre 2 y 3 semanas.

¿Las dificultades de aprendizaje tienen cura?

Las dificultades del aprendizaje, como la dislexia, son de base neurológica. No desaparecen, pero con la intervención adecuada el niño puede aprender estrategias que le permiten desenvolverse con total autonomía.

Muchos adultos con dislexia, por ejemplo, leen y escriben sin dificultad aparente porque aprendieron a gestionar su forma de procesar el lenguaje. La intervención temprana y especializada marca toda la diferencia.

¿Qué diferencia hay entre dislexia y discalculia?

La dislexia afecta al procesamiento del lenguaje escrito: leer, escribir, deletrear. Es la dificultad del aprendizaje más frecuente y se estima que afecta a entre un 5 y un 15% de la población.

La discalculia afecta al procesamiento de los números y las operaciones matemáticas. Un niño con discalculia puede tener dificultades con el concepto de cantidad, las operaciones básicas o la secuencia de los números. Pueden aparecer juntas o por separado.

¿Puedo asistir a las sesiones con mi hijo?

Las sesiones de intervención se hacen en un espacio uno a uno entre el especialista y el niño. Esto permite que el niño trabaje sin distracciones y con plena confianza.

Sin embargo, periódicamente, reservamos tiempo para comentar el progreso con la familia. Creemos que los padres deben estar informados y ser partícipes del proceso.

¿Cómo sé si mi hijo necesita evaluación?

Algunos indicios que pueden orientarte: dificultad para aprender a leer a pesar del esfuerzo, confusión con letras parecidas, escritura muy lenta o con muchos errores, frustración frecuente con las tareas, diferencia notable entre lo que dice y lo que puede escribir.

Si algo de esto te resulta familiar, una evaluación puede darte respuestas claras. Y si al final resulta que no hay ninguna dificultad, también es una información valiosa. La entrevista inicial es el primer paso.

Hablemos.
Agenda una entrevista con nosotros.

Si tienes dudas sobre tu hijo, la mejor forma de resolverlas es hablando con alguien que pueda orientarte. Sin compromiso.